ÚLTIMA OPORTUNIDAD

Steven Brown, un aparecido, vence en el Portugal Masters

Steven Brown, ganador del Portugal Masters. (Foto: @mastersportugal)
Steven Brown, ganador del Portugal Masters. (Foto: @mastersportugal)
El jugador inglés había salido al campo con un proyecto modesto: ir preparándose para volver a la Escuela. Sus mediocres ganancias prácticamente le dejaban sin tarjeta para la siguiente temporada.

 
La web del European Tour, ordinariamente elogiosa con los perfiles de los jugadores, en el caso de Steve Brown dejaba tan sólo un rastro de tres párrafos: “ganó la el premio de novato de la temporada en 2017 en el Circuito Europeo después de terminar dentro de los 15 primeros en el Ranking del Tour Challenge. Registró un segundo lugar durante su temporada de debut, perdiendo en el segundo hoyo extra de play-off contra Matt Wallace en Dinamarca.

Ganó por primera vez como profesional en el satélite Alps Tour en 2013 en el Open International de La Mirabelle d'Or y triunfó nuevamente en esa gira en 2014 en el Red Sea El Ein Bay Open. Disfrutó de una carrera estelar de aficionados y en 2011 ayudó a  conseguir al equipo de Gran Bretaña e Irlanda la Walker Cup al vencer al equipo estadounidense que incluía a Jordan Spieth.

En la temporada actual, como hemos dicho, sus apariciones han sido de modestos resultados – 37º empatado en España y 11º empatado hace unos días en París -  por lo que estaba ya mentalmente preparado para volver a la Escuela y renovar derechos entrando entre los veinticinco mejores.

Y de repente le llegó la luz donde termina la tierra en el Atlántico portugués. La vida que imita al golf, también se imita a sí misma no pocas veces. Raro es el humano que no haya estado al borde de algún abismo, enfrentado a un gran dificultad, sometido a una guerra no querida.

Militia est vita hominis super terram, et sicut dies mercenarii dies ejus, se lee en el Capítulo 7 del Libro de Job (Milicia es la vida del hombre sobre la tierra, y como días de mercenario son su días), y a todos se nos presentan jornadas que penden de un hilo – a veces  hilo de sangre o de lágrima -,  y que nos obligan a ver la existencia como un reto al borde de lo imposible.

Curiosamente en el caso de este inglés de 32 años el hilo del que pendía el pan para llevar a casa eran en realidad dos hilos: el Portugal Masters, en el que tendría que quedar por lo menos segundo, o superar las eliminatorias de la Escuela.

En el camino emprendido el jueves pasado fueron apareciendo los obstáculos en forma de dos sudafricanos tan necesitados de éxitos como él que hicieron buenos resultados en las tres primeras jornadas: Brandon Stone (66-66 y 66 goles) y Justin Walters (65-71 y 66 golpes).

Steven salió el domingo, ronda final, tres golpes por debajo del líder Brandon Stone. Pasados los nueve primeros hoyos la diferencia no se reducía de cara al objetivo. Él siguió lleno fortaleza y sin nervios, acaso ya conformado con un destino que le había dicho: “chico, buen esfuerzo, pero la cosas están como están”.

Pero este joven de flemáticos gestos británicos, llegado al hoyo 12 debió recordar el lema del escudo de armas de su Ashford natal: Whith Stronger Faith, “con una fe más fuerte”. Eso parecía y se puso a demostrarlo. Es hoyo 12 es un par 5, y su salida llevaba la potencia de un vigoroso golpe al medio de la calle. ¿Era aquella su última oportunidad? Pudo pensarlo. Pudo interiorizar que con un nuevo golpe lleno de confianza como el anterior tendría ocasión única. Y con una madera de calle y una fuerza de cielo hizo el swing perfecto y poderoso que llevó la bola a escasos dos metros de la bandera.

El motto de Ashford tenía razón: se le abrían las puertas; sus putt para eagle entró en el hoyo lleno de significado. Mercenario de sus propia existencia, su arma – la madera de calle –, le abría el camino. Nada está terminado hasta que acaba. Pero nada está perdido mientras a la técnica le acompañase la fe en la victoria.

Cierto que su venirse arriba venia acompañado de un venirse abajo de sus contrincantes que no eran capaces de alcanzarle. Hace dos meses la muerte de su padre mientras competía le hizo a Justin Walters derramar lágrimas pero pudo terminar el torneo.

Este domingo al embocar el insuficiente putt para par en el hoyo 18 otras lágrimas, éstas de Brandon Stone, surgían de unos ojos que habían visto tan cerca un victoria que fue final e inesperadamente para Steven Brown.

Estará entre los mejores europeos del golf más días.

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