DAR DURO, SEGUIR PEGANDO

Sergio García (-7) comienza líder en el Omega Dubai Desert Classic

Sergio García ha desplegado la primera parte: ha dado primero. (Foto: @EuropeanTour)
Sergio García ha desplegado la primera parte: ha dado primero. (Foto: @EuropeanTour)
Gran comienzo de los españoles en la primera jornada; pese al viento, tres de ellos se situaron entre los diez primeros: Jorge Campillo 8º empatado; Nacho Elvira, 4º empatado y Sergio García líder en solitario.
Hay un principio de acción en la Armada, atribuido al almirante Percy Scott, que cifra el éxito de la batalla en “dar primero, dar duro, seguir pegando”. En el Omega Dubai Desert Classic, que juega desde el jueves en el emirato, Sergio García ha desplegado la primera parte: ha dado primero. Sobre si ha ido duro hay opiniones: su -7 en la jornada inaugural le deja sólo en cabeza, y por esa parte es excelente.

Pero los demás también juegan y a un sólo golpe están el chileno Felipe Aguilar (-6) y el sudafricano George Coetzee (-6); a dos, cuatro jugadores, y entre ellos Nacho Elvira (-5), que lucha nuevamente como la semana pasada para llegar a lo más alto. El Top 10 de esa primera jornada se cerró en -4, con Jorge Campillo y cuatro profesionales más.

Al ver la pizarra tras los primeros 18 hoyos puede sorprender en puestos inferiores a gente como Marcel Siem (+6), Ross Fisher (+6) o Tiger Woods (+5). Independientemente del estado de forma y acierto de estos jugadores, una causa eficiente de tan malos resultados es el viento. Estos jugadores tuvieron que luchar con un viento fuerte de noreste con rachas superiores a los 40 kms./hora. Un viento de través en los hoyos 5 y 6 del Majlis Course, donde se juega este torneo,  es muy difícil de gestionar y ahí sucumbió Tiger, lo mismo que Lee, Hinton y Howell.

Pero lo curioso es que si vamos a la cabeza, de los 11 del Top 10, seis salieron en el mismo turno y ahí tenemos a Sergio García, George Coetzee, Nino Bertasio, Nacho Elvira y Ian Poulter con un solo bogey cada uno. Y con ninguno a Henrik Stenson y Felipe Aguilar.

¿Cómo es posible eso? Repito: dejando aparte el estado de forma o mental de cada uno, en este Omega Dubai Desert Classic este año toca saber gestionar los vientos. Y ahí, la vida que imita al golf nos dice que es cuestión de experiencia. En la biografía de los individuos y en la historia de las civilizaciones la experiencia es una madre que custodia a sus hijos.

El ejemplo lo tenemos en la propia ciudad de Dubái, y concretamente muy visible en el barrio de la Bastakiya (que leído en sevillano tiene hasta su gracia), pero que es un barrio bien formal y solemne entre el zoco y el fuerte de Al Fahidi. Y este ejemplo de experiencia son las llamadas Torres de Viento (barjeel).

Las Torres de Viento (badgir) proceden de los emigrantes iraníes que las tenían en sus ciudades para calmar el secarrón y el calor del clima de su tierra. Se elevan sobre las vivienda de gruesas paredes en cuya parte superior tiene varias entradas verticales estrechas. Su función es canalizar el ardiente aire del desierto hacia el interior de la vivienda enfriándolo por los conductos interiores.

Leo en el Correo del Golfo que “se construyen habitualmente con piedra de coral, pero también con madera y en las construcciones nómadas, se construía con tela. Las torres de piedra o tierra, al tener una gran masa y compacta, acumulan frescor durante la noche, lo que permitía que el primer aire caliente de la mañana lo absorbieran las paredes. Son de planta cuadrada y su altura sobre el nivel del suelo varía entre 12 a 15 metros en edificios que tienen 2 plantas”.

Pues los jugadores que están en cabeza parecen haber desarrollado torres de viento para canalizar el swing y enfilar la bola hacia la calle. Así, Felipe Aguilar y Henrik Stenson lograron hacer sus vueltas sin errores.

Pero el mejor,  no obstante un bogey en el hoyo 8, fue Sergio García que, no sólo hizo seis birdies, sino que le hizo un eagle al hoyo 3 (par 5), el único registrado en ese hoyo. Sí hubo dos eagles más, en el hoyo 18.

A la vista de una sola pizarra, no podemos decir, sería una imprudencia, que vaya a ganar el de Castellón, pero es irrefutable que este torneo tiene color español; lo ganó Seve Ballesteros hace 25 años, en 1992; Chema Olazábal en 1998; Miguel Ángel Jiménez en 2010; Álvaro Quirós en 2011 y Rafa Cabrera Bello en 2012. España es la que más veces lo ha ganado y todavía podría aumentar su récord.

Papeletas para ello ha comprado: tiene tres representantes en el Top 10 y todo pinta bastante bien para La Armada, para la que deseamos el lema marinero del soneto cervantino que nos citaba cenando la otra noche Manuel Pizarro: “mar sesgo, viento largo, estrella clara”.
 

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