PÓKER ESPAÑOL DE ASES

Rafa Cabrera Bello y Adri Arnaus, líderes en Villa de Madrid

Adri Arnaus lidera el torneo con Rafa Cabrera Bello. (Foto: RFEG)
Adri Arnaus lidera el torneo con Rafa Cabrera Bello. (Foto: RFEG)
Y les siguen Samuel del Val y Jon Rahm. Estos cuatro hicieron recorridos buenísimos y de gran espectáculo en algunos momentos. El Mutuactivos Open de España esta dando momentos memorables.
Antes de entrar en la harina de esta cumbre de golf es obligado un testimonio de emoción para agradecer a José María Olazábal muchas cosas. Primera, que ésta haya sido su vigésimo quinta presencia en un Open de España.  Segunda, que haya representado a España con tanta entrega como eficacia, sea como jugador en la Ryder Cup con Seve de compañero, sea como capitán europeo en ese torneo intercontinental; fue una vez eterna que para resumir llamamos el Milagro de Medinah.

La tercera cosa que agradecer a Chema es la madre de todas las cosas: La dignidad. Fue, es y seguirá siendo un modelo de pundonor batallador, de humilde grandiosidad, de caballero español, de pasión por su equipo, de amigo entrañable, de silencio dolorido como el mantenido durante su larga enfermedad que le apartó de los campos. Si alguien quiere aprender a ser un jugador de golf, antes que al tee de prácticas, acuda a los ojos de Olazábal. Sí, sus ojos contienen la información de lo que hay que hacer en la vida y en el golf. Los modales hacen al hombre. Manners maketh man. Tuve el honor de apretar su mano.

Hoy, cuando ha metido el birdie del último hoyo, se ha descubierto y en sus ojos se perlaban las lágrimas de adiós. Un gran profesional que irá dejándonos. Nunca dejamos el golf, aunque el golf nos deje un poco a nosotros. Agur, querido Chema. Y gracias por dar lecciones sin darlas.

Y con la harina de la segunda jornada se cocieron este viernes varios tipos de pan: el pan negro del corte, que ha oscurecido el día a veinte de los treinta y tres españoles presentes. Les decimos adiós. No estarán presentes el sábado y domingo, pero nos han dado su presencia dos días estupendos.

Los otros trece siguen ahí: Alejandro Cañizares, Miguel Ángel Jiménez, Pablo Larrazábal, Nacho Elvira, Borja Virto y Eduardo de la Riva tienen registros que no les permitirán, probablemente, disputar el titulo. Y sin embargo son un buen nivel de representación.

Tampoco lo tienen fácil Adrián Otaegui o Sergio García. Pero a lo mejor por eso se sueltan más y hacen recorridos ejemplares en el fin de semana.

Todo esto es porque al ver los que están en lo alto de la tabla, se llega a pensar que es un juego de otro mundo superior. Por ejemplo, la mejor vuelta del día, 65 golpes, la tejieron mano a mano Rafa Cabrera Bello y Samuel Del Val (acompañados de un chico finlandés llamado Mikko y cuyo apellido mi tía Alicia no me permite pronunciar en público). Rafa ocupa el primer puesto  de la tabla empatado con Adri Arnaus que hizo 66 golpes.

Era un partido estrella: el canario y el catalán jugaban con Jon Rahm. Fue una delicia ver a los tres por los drives larguísimos, por los tiros a bandera que ejecutaban y los putts que metían desde cualquier lado. Bueno, que se me va el entusiasmo a las galaxias, porque la verdad es que fallaron algunos putts más metibles que fallables. Con todo fue espectacular el nivel de juego exhibido por este trío.

Pero es innegable que en cada hoyo, siempre había uno que lograba algún golpe admirable. La parroquia madrileña lo agradecía con grandes aplausos.

Ya les dije que yo me quedaba en casa por orden de mi tía Alicia, dama de billetera flamígera de la familia, que me había prescrito en connivencia con el médico un moderado reposo. Pues no hay mal que por bien no venga y disfrute una montón con la emisión de televisión, que había añadido de comentarista de ocasión a Gonzalo Fernández Castaño. El profesional, que no pasó el corte, entretenía con acierto y gracia lo que veíamos por televisión. A lo mejor acaba logrando ahí, en la tele, lo que los greens le vienen negando.

Termino con Chema. La web de la  RFEG informa que no tiene garantizada su presencia en próximas ediciones. Y él añade: “puede que juegue con invitación, pero sólo la aceptaría si me veo bien; no estoy aquí para quitarle el sitio a ningún otro golfista que esté mejor”.

Anda que no hay señorío. Para tapar las vergüenzas de tanto chulo con bolsa de palos, para mostrar cómo ir por la vida y por los fairways de tanto club de los que dan la espalda a las personas, al cuidado por la elegancia, al respeto y a la altura de miras.

Los días de este caballero del golf son la película de una historia de dignidad. Chapeau.
 

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