VALDERRAMA HOYO 17

Quirós, Sergio García y Arnaus, segundos tras Bezuidenthout (-8)

Sergio García cometió bogey en el último hoyo. (Foto: Real Club Valderrama)
Sergio García cometió bogey en el último hoyo. (Foto: Real Club Valderrama)
Los tres españoles escaparon bien del viento y la dureza de la jornada y estan en partidos de ventaja este sábado. También pasaron el corte Larrazábal, Rahm, Del Val, De la Riva, Cañizares y Campillo.
“El hoyo que no amaba a los jugadores”, podría ser el título de un libro sobre Valderrama si no fuera porque Stieg Larsson se podía mosquear pues tiene uno que suena igual. Pero quien haya visto la segunda jornada del Estrella Damm N.A. Andalucía Masters (en adelante Valderrama Masters) me dará la razón. Y seguro que usted acierta de que hoyo se trata.

.- Efectivamente: dos boletos de tómbola y Perrito Piloto para el señor del polo azul que ha dicho “Hoyo 17”.
.- Eso no es verdad – protesta otro señor con camisa hawaiana y hortera gorra de Nike – el hoyo más difícil del viernes ha sido el Hoyo 18. Seamos serios: las estadísticas son las estadísticas.
.- Pues si tenemos que ser serios aténgase usted a la cuestión planteada que no es cuál es el hoyo más duro, sino el “que no amaba a los jugadores”, y ese es el 17 – tercia una dama buen ver, con polo Lacoste a la sisa.

La tertulia en el Hospitality del Valderrama Masters sube de tensión, intensificada por un temprano riego de Moët Chandon. El de la camisa hawaiana y hortera gorra de Nike tiene pinta de que la tensión alta es la de su flujo sanguíneo. Está amoratado y parece que el va a dar un algo cuando suelta iracundo.

.- ¡Sí vamos!, señora: ¡Si en el hoyo 17 se han hecho seis eagles, tres veces más que en el hoyo 11 que es que le sigue en esa estadísticas!

Y tiene razón en esa cifra. Han hecho eagle Benjamin Herbert; Robert Rock; Pep Angles; Daniel Gavins; Masahiro Kawamura y Adri Arnaus, en este caso para pegar un salto hasta la segunda plaza.

Sin embargo, Margarita la más bella de la criaturas que pisan Valderrama apacigua la situación y me cede la palabra.
.- A ver, duque: ¿qué quieres decir con que el 17 de Valderrama es el hoyo que no amaba a los jugadores?
Cuando ella habla se callan hasta los pájaros, mas que nada para no desentonar; todas las miradas se vuelven hacia ella mientras habla. Algunos siguen sin dejar de mirarla un cuarto de horas después y cuando yo llevo ya un rato argumentando.

Mi pensamiento sobre el célebre hoyo tiene dos partes. De una, los datos; de otra la realidad. No son la misma cosa salvo para auditores, médicos modernos que no miran al paciente y aparatos de los partidos políticos adoradores de encuestas.

Es cierto el dato de los seis eagles del viernes –comienzo a explicar -, como es cierto el albatros de Haydin Porteous en la primera jornada que no se vio por televisión pero que sí vieron sus compañeros de partido, el español Eduardo de la Riva y el francés Benjamin Hebert. Es el tercero en ese hoyo en la historia de Valderrama; antes lo hicieron ahí mismo Miguel Ángel Jiménez (1994) y Graeme McDowell (2007).

¿Pero que alguien te trate bien una vez es sinónimo de amor? ¿Un grano hace granero? Responderemos en la segunda parte.

Sigamos ahora con más datos no tan positivos de este viernes en nuestro hoyo 17:  se han hecho 44 birdies (27 en el hoyo 4 y 63 en el hoyo 11), lo que le sitúa entre medias. Y en golpes por encima del par hay trece hoyo peor que él en número de bogeys, ya que ahí se hicieron 20. Pero el dato llamativo se halla en el número de jugadores que hicieron doble bogey  o peor: fueron 17, tres más que el siguiente que fue el hoyo 18.

Con todo, estas cifras globales no son más que datos. Si entramos en las entrañas de los que hicieron un alto número de golpes en el hoyo 17 y las consecuencias de ello captaremos la realidad: efectos perversos sobre la vida de honrados profesionales.

Vamos con los detalles: El último de la pizarra dio 8 golpes en ese hoyo, pero como terminó +15, de nada le hubiera servido hacer el par: Lo mismo que Gavin Moynihan  (8 golpes y +13); Nacho Elvira (7 golpes y +12), Raphael Jacquelin (8 golpes y +9); Sam Brazel (10 golpes y +9),  etc. etc. No tenían remedio.

Ahora, si subimos la mirada en la pizarra la cosa pinta interesante: Jeff Winther hizo doble bogey; de haber hecho par hubiese pasado el corte fijado en +2; es el mismo caso de Adrián Otaegui (doble bogey y +3).

Pero lo verdaderamente sangrante, torturante fue ver a Joost Luiten que al terminar el hoyo 16 iba segundo con -4. Tiró de dos en el hoyo 17 y con el viento a favor y el pedernal de green se fue al bunker del fondo. Desde ahí dos veces se fue al agua para hacer un 8 y terminar en el puesto 41º: una caída de treinta y nueve posiciones.

Sí, es verdad: a Sergio García que tiró de dos la bola se le quedó para eagle que no metió aunque si el birdie. En eso momentos era segundo en solitario y disputaría con Christian Bezuidenhout en el partido estelar. Pero en el golf suelen cumplirse sus principios y hay uno grosero pero irrefragable: “después de un birdie un ‘merdi’”.

Sergio García cometió bogey en el último hoyo. Si se revisan las llamadas telefónicas de Valderrama de ese minuto no sería raro encontrar un llamada del hoyo 17 al 18 para chivarse de Sergio y provocarle el fallo.

El hoyo que no amaba a los jugadores es capaz de cualquier cosa como aparentar que les quiere, dejar que le hagan un eagle para que vuelvan el próximo año y humillarlos entonces abriendo las fauces de su defensivo lago frontal y que éste se trague la bola.

Golf, mundo cruel.
 

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