JUSTO Y CON SUSTO

Paul Casey gana un disputado Porsche European Open

Paul Casey, orgulloso de su trofeo. (Foto: @EuropeanTour)
Paul Casey, orgulloso de su trofeo. (Foto: @EuropeanTour)
El inglés tiró de experiencia en una última jornada con mucho en juego para la carrera profesional de unos pocos. Pablo Larrazábal quedó séptimo empatado, en una jornada sufrida.
Es difícil imaginar una ronda final más reñida. Ni con más jugadores en la pelea. El Porsche European Open se apretaba en la cabeza como la puerta de unos grandes almacenes el primer día de rebajas.

Nadie quería estar detrás. A los que ya partían de posiciones de privilegio – Bernd Ritthammer y Robert MacIntyre, que salían en el partido estelar – enseguida se les unían los de segunda y tercera fila.

Hubo momentos de la ronda que hasta nueve jugadores se apiñaban en la cumbre: Guido Migliozzi, Niklas Lemke, Pablo Larrazábal, Paul Casey luchaban en una baldosa de la pizarra.

El campo de Hamburgo, el Green Eagle Golf Courses, presentaba una condiciones favorables. El clima no era el de Marbella, pero se jugaba bien en manga corta y con un cielo nublado pero pacífico. Eso permitió a Bernd Wiesberger y a Romain Wattel hacer sendas vueltas de 64 golpes. Con esa mejor vuelta del día austriaco ascendió cinco puestos hasta la 4ª posición, y al francés nueve puestos hasta la 6ª posición.

Pero lo dicho, la batalla esta arriba en los diez, cinco puesto de cabeza. Se notaba que no era la hora de especular, de nadar y guardar la ropa. Por distintas razones, que se añadían al natural instinto de vencer de todo jugador, en el interior de cada uno de ellos se abrían paso las necesidades profesionales.

Pablo Larrazábal jugaba también para hacerse un sitio en el WGC HSBC Championship y, en su caso, en el Open de 2020. Robert MacIntyre deseaba abrir su casillero de victorias con sólo 23 años y, de paso, garantizarse la tarjeta del Circuito Europeo. Patrick Reed (+1), probablemente querría subir en la clasificación de la Carrera a Dubái, deseo que no ha conseguido. Matt Kuchar no tengo ni idea que hacía en Hamburgo a no ser pegarse un homenaje de Grünkohl  ideal y alimentico plato a base de col rizada que se sirve con costados de cerdo ahumado, uno o dos tipos de salchichas, con guarnición papas hervidas o fritas. El caso es que el americano no paso el corte y el viernes acabó su periplo europeo.

Uno que se jugaba más que mucho era el alemán Bernd Ritthammer: estaba en estado de extrema necesidad de conseguir ganancias suficientes para tener derecho a jugar el próximo año. Finalmente, con su segunda plaza ha dado un paso de gigante en esa línea.

Es por ello, por estos segundos objetivos tan típicos de final de temporada que veíamos caras de preocupación, tensión y errores extraños. Pablo Larrazábal se vio invadido por una tendencia a no coger calle de salida, lo que en este campo era una penalización extra. Le costaba coger greens con approach cercanos lo que mermó sus posibilidades con el putter. Con todo, hizo 69 y compartió con el italiano la 7ª plaza.

Cerca del final, Paul Casey, pisó el acelerador y puso a su juego el queroseno plus de su experiencia. Con una vuelta sin errores, a los tres birdies de los primeros nueve hoyos, añadió otros tres en los segundos nueve, en los hoyos 13, 16 y 17. Campeón en Casa Club, le bastó ver que sus inmediatos seguidores MacIntyre y Ritthammer no consiguieran hacer el eagle y el birdie que respectivamente necesitaban para obligar a un hoyo de desempate.

Justo ganador el inglés. Justo, después del susto.
.- ¿Qué quieres decir con lo del “susto”, primo -. Quien así hablaba era la prima más bella entre todas las primas del mundo, que entraba en la biblioteca con dos cócteles, uno para cada uno.

Y le conté lo que ahora les cuento a ustedes.

En el partido del viernes, Paul Casey daba un golpe con el putter, cosa de ocho pies (dos metros y medio). Lo emboco, pero la bola en su rodar pareció tocar un insecto.
Estando ya para entregar la tarjeta, en el mismo despacho se le presentó un arbitro…
.- ¿Y qué? – me interrumpió, Margarita: ¿Es que el arbitro era de Greenpeace?
.- No: que va, pero le enseño en su móvil la imagen de ese putt con el bicho y tuvieron sus palabras sobre la Excepción 2 de la Regla 11.1.b.
.- Pues no me acuerdo de cómo ha quedado redactada esa regla. ¿Es sobre bola que accidentalmente golpea a otra persona o una influencia externa, no?

.- Eso es – le respondí admirado de que supiera tanto. La letra b) de la Regla 11.1 dice:
Excepción 2 – Cuándo La Bola Jugada desde el Green Golpea Accidentalmente a Cualquier Persona, Animal u Obstrucción Movible (Incluyendo Otra Bola en Movimiento) en el Green: El golpe no cuenta y la bola original u otra bola debe reponerse en el punto de reposo original…
.- Qué estupidez – sentenció Margarita con sentido común -. Se podrían haber ahorrado toda esa tinta y preocuparse de que no haya insectos.
Pues nada, a barrer bichos y a manejar el putter con la maestría del campeón Paul Casey.

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