DIFÍCIL DE EJECUTAR

El Memorial Tournament, escenario de magnanimidad con los mejores

Tiger Woods es uno de los aspirantes al Memorial 2019. Ya tiene cinco. (Foto: PGATour)
Tiger Woods es uno de los aspirantes al Memorial 2019. Ya tiene cinco. (Foto: PGATour)
Tiger Woods lo ganó cinco veces. Jack Nicklaus, su creador dos. Es un torneo principal en la primavera dos semanas antes del U.S. Open. Y Rafa Cabrera Bello lo percibe como una oportunidad.
Por encima de querer que se vea a los mejores golfistas del mundo en una competición en un campo “desafiante”. Antes que el deseo de apoyar a organizaciones benéficas de Columbus (Ohio), el Torneo Memorial responde sobre todo a un íntimo anhelo de su fundador, Jack Nicklaus: honrar la memoria de personas vivas o difuntas que han distinguido en el juego del golf.

Aquella voluntad del Oso Dorado se puso a andar en 1976. Y se ha jugado todos los años. Eligió el recorrido del Muirfield Village Golf Club diseñado por él mismo en su Dublín (Ohio) natal.

Memorial de memoria. Dublín de raíces. Reto y honor. Y honra. Cuando no muchos cultivan el olvido – mejor dicho, deshabitan el recuerdo – Jack Nicklaus echó mano de lo mejor de su corazón para dignificar a un tipo de personas, que se distinguieron por el golf.

Pero, qué quieren, daría lo mismo que fuese otra cosa. Cualquier ámbito: familia, patria, oficio, religión. La vida imita al golf. Ojalá la imitara en la solemnidad de dar homenaje a los mejores de verdad. Y no hacerlo un sola vez. Pura bambalina, oropel: una nostálgica y desangelada ceremonia rutinaria.

Hacen falta sujetos como Jack Nicklaus con persistentes actitudes magnánimas. La magnanimidad que estudiamos es “esa virtud que inclina a emprender obras espléndidas y difíciles de ejecutar, sin arredrarse ante la magnitud del trabajo o de los grandes gastos que sea necesario invertir”.
 
Leía la otra tarde un frase que puede ayudar a poner en perspectiva actitudes de esta sociedad líquida, en el golf y fuera de él. Decía así: “para mejorar cualquier realidad es imprescindible mirarla con ojos de amor”.

Por eso son posibles las hazañas admirables y perdurables. Y no sólo “sostenibles”. Sostener sabe a poco. Recordar con cariño, poner minutos con “miradas de amor”, ahí si que hay grandeza. Y persistir en ello pese a lo que pese es algo colosal.

El Memorial Tournament presentado por Nationwide parece beber de esas fuentes que enaltecen la obra humana.

A principios del siglo XIX no existía este Dublín. A John Shields, que acompañaba a su amigo y propietario de los terrenos que comenzaron a edificarse en la orilla oeste del rio Scioto le encargaron poner nombre a aquella naciente población. Y esto es lo que hizo. Y esto es lo que dijo:
"Si tengo conferido el honor de imponer el nombre al pueblo de ustedes, con el brillo de la mañana, y el resplandor del sol en las colinas y valles que rodean este hermoso valle, me complacería llamar a su nueva ciudad como el nombre de mi lugar de nacimiento, Dublín en Irlanda”.

Ahora, más de doscientos años después resplandece en Norteamérica el nombre de la capital irlandesa gracias a la magnanimidad de aquellos hijos suyos. Ahora, después de cuatro décadas el Memorial Tournament es una prueba a la que todos desean ser invitados, que Tiger Woods ganó cinco veces, Kenny Perry tres y Tom Watson, Hale Irwin, Greg Norman y el propio Nicklaus dos.

Para el Memorial 2019 hay algunos candidatos de interés, además del mismísimo Tiger: Emiliano Grillo, Rickie Fowler, Jordan Spieth, Adam Scott y el alemán Martin Kaymer coronaban al principio en el top 10. Mas ellos saben, como usted y yo, que esto es victoria sólo al final. Y el final será el domingo.

En la lista de invitados figura el español Rafa Cabrera Bello para el que una buena posición en este torneo le rearma de cara al próximo major, el U.S. Open de mediados de junio.

Hubo otro español, Trajano, que fue el primer emperador extranjero de Roma. Era criticado por las sumas que con largueza dedicaba a ayudar a los necesitados y la educación de sus hijos. El emperador de Itálica dejó bien clara su idea de magnanimidad: “quiero hacer lo que yo, si fuese mero particular, querría que hiciese un emperador”.

Tengo amigas y amigos en mi Club que son trajanos grandes de la vida de todos los días. Se gastan en obras espléndidas y difíciles de ejecutar, sin arredrarse ante la magnitud del empeño. En su Memorial estas letras.

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