MODELO DE VIDA

Luka Modric, undécimo Balón de Oro para un jugador del Real Madrid

El orgullo y aprecio de Florentino Pérez por un jugador excepcional. (Foto: @RealMadrid)
El orgullo y aprecio de Florentino Pérez por un jugador excepcional. (Foto: @RealMadrid)
Icono de la Selección de Croacia,ha jugado en cinco clubs con un balence de 75 goles y 98 asistencias. 118 veces internacional. Tres veces MVP en Rusia. El mundial le encumbró como talento excepcional.
El croata Luka Modric se consagró  como uno de los mejores centrocampistas del mundo tras recibir el Balón de Oro que concede France Football, el cuarto premio individual que recibe en menos de medio año este talentoso futbolista encargado de ser el invitado de honor en la mesa de Leo Messi y Cristiano Ronaldo.

Ganador del Balón de Oro del Mundial de Rusia, pese a que Croacia perdió la final ante Francia, del trofeo al Mejor Jugador de la UEFA y del premio The Best de FIFA. El reconocimiento de la revista deportiva francesa premió a un jugador diametralmente opuesto a los dos comensales más famosos del mundo del fútbol y cuya madurez le llegó pasada la treintena y en pleno ciclo ganador en Europa de su club en el que sus primeros pasos no auguraban su actual futuro.

El Cruyff de los Balcanes, como fue apodado en su juventud con su parecido físico con la leyenda holandesa, es una de las pocas piezas imprescindibles del Real Madrid que ha dominado el fútbol europeo durante el último lustro y vital en liderar una segunda generación dorada de Croacia junto a los Rakitic, Perisic, Mandzukic o Lovren.



Su clarividencia, su toque, sobre todo con el exterior, su cambio de ritmo con la pelota en los pies y su capacidad para manejar los partidos hace que mucha gente en el mundo del fútbol le considere como uno de los mejores en su posición. La exigencia y frenética Premier dotó a su talento de la energía necesaria para que su estatura y su menor físico fuesen obstáculos para recibir la llamada del Real Madrid donde ahora porta con honor el peso del '10'.

Criado en el drama de la Guerra de los Balcanes, este niño nacido en Zadar el 9 de septiembre de 1985 empezó a mostrar su calidad en su localidad natal, en las filas del NK Zadar y enseguida despertó la atención del mejor equipo croata, el Dinamo de Zagreb, que tras foguearle en varias cesiones, le convirtió en el timón de su equipo, donde ya dejó clara su capacidad de asistente e, incluso, de goleador, faceta esta última que redujo a un segundo plano cuando llegó a su primera gran liga, la Premier y el Tottenham.

El Real Madrid le eligió entonces para unir su talento a su mediocampo, pero los Spurs lo pusieron difícil y al final el conjunto madridista tuvo que desembolsar 40 millones de euros en el verano de 2012 por un futbolista que no cumplió con las expectativas depositadas con él en su primera año. Pero una vez superado esa primera temporada, el de Zadar se ha consolidado seis años después como indiscutible en las filas merengues, respondiendo a aquellos que dudaron de su talento.

Protagonista de la Décima por su centro desde la esquina en el famoso gol de Sergio Ramos de Lisboa, Modric fue cogiendo madurez y su rol de titular se volvió casi tan indiscutible como el de Cristiano Ronaldo. Los cambios en el medio se sucedían, llegando Toni Kroos, James Rodríguez y un año más tarde Carlos Casemiro, pero el jugador croata era el único inamovible y es el único de esa zona en haber jugado la últimas cuatro finales de la Champions y en su totalidad.

Le faltaba algo grande con su selección y tuvo que ser en su sexto gran torneo con Croacia, este verano en la Copa del Mundo de Rusia, donde pudo rozar la gloria. Capitán de los de Zlatko Dalic, brilló y dejó un gran gol ante la Argentina de Leo Messi, y también un momento complicado como su fallo desde el punto de penalti en los octavos ante Dinamarca que podría haber evitado una tanda definitiva donde no le tembló el pulso.

Su perfil de juego se ha convertido en el principal aliado de un jugador cuya calidad con el balón en los pies y su visión de juego le permiten suplir ciertas carencias como su escasa corpulencia, y pasados unos años, un posible desgaste físico.

Además, el croata no es un centrocampista al uso. Su estilo no se basa únicamente en la construcción del juego madridista, sino que es también una importante arma ofensiva gracias a su largo recorrido, su disparo lejano y capacidad de desborde. Aunque parte desde el centro, Modric es capaz de finalizar una jugada en uno de los costados, donde no solo se siente cómodo, sino que genera ocasiones de peligro para su equipo.

Su edad puede dar a pensar que no mantendrá su mejor versión durante mucho tiempo, pero su condición y su talento vaticinan una trayectoria mucho más longeva que la de su ídolo, su compatriota Zvonimir Boban, otro talentoso centrocampista de la inagotable escuela balcánica.

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