NOBLE Y AUGUSTA

5 líderes en -7, con Tiger Woods en -6 y Jon Rahm en -5 en The Masters

Tiger Woods atacó y Jon Rahm resistió. (Foto: @TheMasters)
Tiger Woods atacó y Jon Rahm resistió. (Foto: @TheMasters)
Francesco Molinari, Brooks Koepka, Adam Scott, Louis Oosthuizen y Jason Day en un apretado primer puesto, en un día con lluvia y notables fuera del corte, como el número 1 Justin Rose y Sergio García.
De los 87 jugadores que empezaron este jueves el Masters de Augusta, sólo han quedado 57 tras la segunda jornada. Es el corte, la frontera entre los que han acreditado un total de +3 o menos golpes y los que, por no hacerlo, dicen adiós a este rincón de Georgia.

Ya esa cifra del corte es una declaración de la dificultad del mítico recorrido de golf. Esto es golf al límite. Tensión sin alivio. Esfuerzo sin descanso. Y duele jugar. Pero más despedirse. Hay unas gotas de tristeza cuando te ves obligado a vaciar tu taquilla.

El vestuario (Locker Room) de la segunda planta de la Casa Club está reservado a los campeones que vistieron la chaqueta verde. No volverán este sábado ahí José María Olazábal, Ángel Cabrera, Vijay Singh, Ian Woosnam, Charl Schwartzel, Larry Mize, Fred Couples, Danny Willett, Sandy Lyle y Sergio García. Algunos de ellos tienen, por su edad, dificultad para la distancias de un Augusta National. Pero son personas admiradas por sus triunfos aquí y en otros lugares. Y  sobre todo por ser caballeros modélicos.

El golf necesita que no desaparezcan los modelos. Es como la vida. El mundo de la empresa, la misma sociedad lleva décadas buscando líderes. Pero los líderes han defraudado en demasiadas ocasiones. Para una vida lograda, se están requiriendo personas modélicas, que no es lo mismo.

Al líder se le sigue porque es útil en alguna medida. A la mujer, al hombre modélico porque inspiran conductas de mérito e integridad. Sí, a veces heroicas y, por ello, de comportamiento íntegro. Lo opuesto de íntegro es corrupto. Así que la gratitud y admiración para estos que se marchan de Augusta, caballeros del golf.

Y para los que cumplieron en el corte hubo también dificultad. Nunca fue madrina de nadie Augusta. No hay regalos, sino exigencia. Rafa Cabrera Bello lo sabía y puso lo que supo para quedar -1. O Louis Oosthuizen que subió 20 puestos para empatar en el liderato que quedó fijado en el -7. Entregó la mejor vuelta del día, 66, hasta que, minutos después Xander Schauffele lo superó con 65 golpes, lo que supuso para el californiano ascender 35 puestos en la clasificación.
Vueltas de -5 también llevaron a la cumbre a Francesco Molinari y a un recuperado Jason Day.

Esto es Augusta. Es Georgia y no el sur de California donde la canción de Albert Hammond dice que nunca llueve. Aquí sí, y una aguacero con alarma de tormenta encendió la luz roja. La sirena de alarma obligó a desalojar todo el perímetro cerca de media hora. En ese momento el partido de Jon Rahm estaba en el hoyo 12. Tiger Woods había realizado un golpe magistral y su bola reposaba a dos metros de la bandera. Rahm y el chino Li, no habían salido todavía.

Al reanudarse el juego, Tiger no consiguió el birdie y pareció herirle la moral. Un tigre herido siente dentro de sí la imperiosa necesidad de restablecer su dominio. Y con una convicción de victoria, después de salvar un par que parecía imposible en el hoyo 13, hizo birdie al 14 y al 15.

Y ¿la vuelta de Jon Rahm? Pues después de hacer birdie a los hoyos 2 y 3, mantuvo una serie continua de pares hasta el final. Salvó hoyos gracias a su potencia, pero más que nada por un acierto constante con el putter. Estuvo muy seguro todo el día en ese segmento del juego y en momentos de gran compromiso. Toda una vuelta áspera pero limpia, sin ningún bogey.

Hablábamos de personas modélicas. Ojalá vayan apareciendo también estos días en un recorrido, Augusta National, testigo de hazañas de jugadores excepcionales.

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