SEXTO MUNDIAL

Lewis Hamilton, a un título de la leyenda acuñada por Michael Schumacher

Lewis Hamilton sentenció en Austin el Mundial con su sexto título. (Foto: @MercedesAMGF1)
Lewis Hamilton sentenció en Austin el Mundial con su sexto título. (Foto: @MercedesAMGF1)
Con Brasil y Abu Dhabi aún en el calendario, Hamilton aprovechó la segunda opción matemática para sentenciar su quinto título en los últimos seis años. El británico, a uno de los siete del mejor de la historia, el alemán Michael Schumacher.


El piloto británico Lewis Hamilton abrochó la conquista de su sexto Campeonato del Mundo de Fórmula 1 y se queda a uno solo del más laureado, el alemán Michael Schumacher. Lo logró tras una temporada relativamente cómoda por la irregularidad mostrada entre los dos Ferrari como perseguidores.

Su segunda posición en el Gran Premio de Estados Unidos, sin importar el primer lugar de su compañero Valtteri Bottas, le valió al inglés para dejar atado matemáticamente el título de este 2019, a falta de que se disputen las carreras en Brasil y en Emiratos Árabes Unidos.

Significó el tercer Mundial seguido para Hamilton y el sexto consecutivo para la escudería Mercedes. Así, las flechas plateadas viven una auténtica etapa dorada en el Gran Circo automovilístico, consagrando el buen trabajo de su sede en Stuttgart (Alemania) y de su centro de operaciones en Brackley (Inglaterra).

Hamilton ya supera en el palmarés de la F1 al argentino Juan Manuel Fangio, que ganó cinco campeonatos en los años 50 del siglo XX, y apunta hacia el Káiser cada vez más de cerca. Los siete entorchados de Schumacher son, desde ahora mismo, el objetivo del flamante campeón.

Para levantar su sexta copa de rey en la F1, el piloto nacido en Stevenage empezó el curso muy entonado. Tan solo Bottas pudo incordiar en los primeros Grandes Premios, pero Hamilton agarró el liderato de la clasificación general desde el circuito de Montmeló y nunca más lo soltó.

El finlandés había llegado a la quinta cita del Mundial con un único punto de ventaja sobre su compañero de equipo. Esa mínima diferencia se debía a la vuelta rápida que Bottas había conseguido durante la carrera inaugural, en Melbourne, y de poco le sirvió tras la formidable actuación de Hamilton sobre el asfalto catalán.

Vencer en el GP de España dio inicio a una racha de cuatro victorias del inglés, al mismo tiempo que en Ferrari se engendraba la tragedia. El alemán Sebastian Vettel, principal azote de Hamilton en los últimos años, falló en momentos clave y vio cómo el monegasco Charles Leclerc le usurpaba el sitio de gran referente para el Cavallino Rampante.

Entre medias de tanta batalla, el fallecimiento del expiloto austriaco Niki Lauda sacudió la parrilla. Una leyenda de la F1 se había marchado y Hamilton encontró en eso cierta inspiración, con victoria en Mónaco y dedicatoria incluida. "Ha sido la carrera más dura. He luchado con el espíritu de Niki. He intentado que se sintiera orgulloso, todos le echamos de menos", comentó nada más bajarse del monoplaza.

Superada la mitad del calendario, ya en pleno verano, su rival Vettel aún no había ganado ninguna carrera. Y para hurgar en su herida, Max Verstappen (Red Bull) le arrebató el triunfo en casa. Ver al holandés en lo más alto del podio de Hockenheimring fue un duro golpe para el germano, cuya remontada no logró el máximo premio y a la vez dejaba escapar a Hamilton en la cúspide del Mundial.

Apenas dos puntos obtuvo el británico en ese GP de Alemania, viéndose beneficiado por una sanción que a posteriori le impusieron los dos Alfa Romeo. El caos por la lluvia de ese fin de semana se tradujo en la cosecha más baja para Hamilton durante una temporada, pese a todo, para enmarcar.

Ni un abandono y un total de 15 podios habían adornado su camino hasta llegar al circuito de Las Américas, donde volvió a demostrar su superioridad ante cada perseguidor. Bottas, con las miras puestas en acabar subcampeón, ha sido quien mayores incordios le ha generado.

Pero su escudería suele lanzar un undercut favorable al inglés cuando huele peligro, así que ver al finlandés luchando por el título era un señuelo indisimulado. Ante eso, Leclerc ha sido la baza de los mortales contra el líder, quien en Austin unió su corona a la del Mundial de constructores que Mercedes había sellado el 13 de octubre.

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