EL ÚLTIMO TORNEO

Jon Rahm en el top 10 del Tour Championship

Jon Rahm hizo un gran trabajo en medio de los mejores. (Foto: @JonRahmpga)
Jon Rahm hizo un gran trabajo en medio de los mejores. (Foto: @JonRahmpga)
El español terminó -2 (-6 en el total). Líderes de este jueves fueron Brooks Koepka y Xander Schauffele, -10 en el total. Premio: un cheque de 15 millones de dólares y la FedEx Cup, trofeo de la regularidad.
Como en Diez Negritos han ido muriendo, deportivamente, jugadores hasta quedar sólo treinta para el Tour Championship, último torneo del calendario del PGA Tour.
Claro que mientras en la novela de Agatha Christie las víctimas caían una a una, en los playoffs de la FedEx Cup las caídas han sido, por así decirlo, al destrozo.

Antes del primer torneo eliminatorio cayeron tropecientos, es decir todos los del puesto 126 de la FedEx Cup para abajo. De los 125 restantes, después del Northern Trust, sólo quedaron 70 para jugar el BMW y ahora sólo nos quedan 30.
Cualquiera de ellos, deportivamente hablando, podía repetir  en la primera jornada la frase de la escritora en el citado libro: “de ahora en adelante el deber nos ordena sospechar los unos de los otros”.

En esto del golf sospechar no es muy de caballeros;  y cuando al que llega primer clasificado al llegar le dan 10 golpes de ventaja, al segundo 8, al tercero 7, al cuarto 6, al quinto 5, 4 a los 5 siguientes, etc., etc., uno más que sospechar, tiene tendencia a mosquearse.

Pero lo mejor es dejar en la taquilla el yuyu, el mosqueo y las ganas de tirar a lago al líder Justin Thomas y aplicarse al juego. Lo dicho es cuestión de comportarse como un caballero.

Escribía todo lo anterior bajo el influjo de una visión extraña. Extrañísima. La televisión presentaba en pantalla la clasificación en los primeros puestos cuando todo había empezado hacía poco. ¿Y que veía? pues el -10 de Justin Thomas en el hoyo 5 (tras birdie y bogey) y -7 a Jon Rahm en el hoyo 8 habiendo hecho tres birdies.

Me parecía un esfuerzo excesivo el que tendrían que hacer Jon Rahm y otros jugadores para dar caza al número 1 de la FedEx Cup. Pero alguien me susurró que en el golf mantener las ventajas no es siempre fácil. El que va a la caza y captura del líder está con una extraña motivación extra. Algo parecido al impulso instintivo del galgo de carreras tras la liebre mecánica, de la merluza de anzuelo tras el cebo de anchoveta bien empatillada en el anzuelo, o, por poner un ejemplo más cercano, con el ansia viva de un socio sénior ante la aparición de mi bella prima Margarita en el tee del hoyo 1.

Y ese era el tipo de juego que pusieron algunos como Hideki Matsuyama y Xander Schauffele que terminaron su vuelta con un resultado global de -7 y -10 respectivamente. Pero no era menor en ardor guerrero el juego del único español en Eastlake Golf Club.

Jon
había terminado los primeros nueve hoyos -3, pero había fallado dos putts aptos para ser embocados en los hoyos 8 y 9. Luego sí metió algún putt de los que son necesarios para salvar el par del hoyo. Gran trabajo en medio de los mejores del mundo.

Porque había un palo que, como tantas veces, da la victoria: el putter. A este nivel, si no tiene dolor de muelas o una hipoteca impagable, el jugador saca la diferencia con los putts, pues en todo lo demás no hay diferencias insalvables. El campo puede condicionar, pero los 30 del Tour Championship saben leer el recorrido y las superficies.

En realidad Atlanta estaba presentando un campo para jugadores geniales. Pues den a una persona genial un motivo para destacar y puede romperse el alma en ello. Así estaban todos. Pero hasta el mejor escribano echa un borrón. Y le pasó eso a Justin Thomas que perdió el liderazgo en el hoyo 15 cuando con un palo corto (un wedge) y por tanto fácil cometió un error que le costó dos golpes y el liderazgo.

Esto favoreció a un Xander Schauffele que no miró el marcador hasta el hoyo 18 cuando ya era líder. Porque le salía todo bien, sí, pero también porque se puso a la tarea sin pensar si era posible o no enjugar la diferencia con los que partían con un bonus de golpes. Simplemente se puso a ello.
Agatha Christie lo dejó escrito alguna vez: “no sabes si puedes hacer algo o no hasta que lo intentas”.

Quedan 54 hoyos para terminar la temporada  en  el PGA Tour y el que gane se lleva el cheque más grande del mundo. Del mundo del golf, claro.

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