ESPADAS EN ALTO

Jon Rahm entre los mejores para ganar el BMW Championship

Jon Rahm se concentró en lo que sabe hacer mejor: jugar al golf. (Foto: @PGA_Tour)
Jon Rahm se concentró en lo que sabe hacer mejor: jugar al golf. (Foto: @PGA_Tour)
La receptividad de los greens en Medina Country Club posibilitó cadenas de birdies de unos jugadores artistas con las manos. El resultado final pude ser de los que marcan un campeonato, un torneo, una vida.
Decíamos ayer…
Decíamos ayer que la Casa Club del Medinah Country Club de estilo florentino poco; que Hideki Matsuyama había batido el récord del campo; que ilustres del golf no estarán la próximo semana en el Tour Championship, sólo van 30,  con el que se clausura la temporada del PGA Tour; y también decíamos que Jon Rahm tiene posibilidades de ganar.

En el sábado,  y antes de hablar de lo que ocurre en Illinois, lo destacable está en Chequia. Cerca de Praga,  en el Albatross Golf Resort se está celebrando el D+D Real Czeck Masters. Dejo para otro momento lo de resolver porque se llama “Real” un torneo en este país que es un republica, la República Checa.

Lo que importa destacar es que un español, Adri Arnaus, ha hecho los dos últimos días sendos sesenta y cincos, colándose en el segundo puesto a falta de un sólo día. Totaliza -15, y el líder, Thomas Pieters está en -16. Interesante domingo. Ideal para cantar con Jorge Cafrune aquello de “¿a qué le llaman distancia?”.

En el otro lado, cerca de Chicago, se sigue compitiendo en el segundo de los playoffs que desde este año son tres y no cuatro torneos. Lo de competir en el BMW Championship es cuando les deja el cielo. Se suspendió durante una hora u cuarto por amenaza de rayos cuando aún faltaban partidos por salir. Esto comprimía los tiempos, tensaba las ansías, apretaba los anhelos.

Para Jon Rahm el retraso tuvo otro efecto: se concentró en lo que sabe hacer mejor: jugar al golf. De un modo difícil de contar hizo cinco birdies en siete hoyo, de ellos cuatro seguidos: hoyos 2, 3, 4 y 5.

Empataba en cabeza con el líder, Hideki Matsuyama quien en es momento jugaba su primer hoyo y se liaba haciendo un bogey. El vasco alcanzaba el liderato en -12, pero, inmediatamente, se le sumaron Justin Thomas y Patrick Cantlay.

Pero eso era una estupenda noticia para Jon Rahm y para todos su seguidores. Corría el hoyo 8 y… asomaba la lluvia. “Esta tarde vi llover/vi gente correr” que cantaba Matt Monro. No nos sorprende, ya sabemos que el himno oficial de la PGA es el repiqueteo de las gotas de la lluvia, “tapping on my roof and walls”, dirían Simon & Garfunkel. Luego paró de llover.
Los buenos jugadores se habían puesto a jugar.

Nadie perdona cuando está arriba en una competición. Justin Thomas encadenaba un collar de cinco birdies consecutivos  en los cinco primeros hoyos. Y era un rey de Illinois.

El estado de los greens, reblandecidos y receptivos por la lluvia facilitaba parar la bola y los grandes hombres del putt (Fowler, Rahm, Cantlay y Finau) los metían de todos los lados y de todos los colores.

El trabajo no era sólo ganar, sino no perder. Porque los de arriba no fallaban o lo hacían muy poco. Porque los buenos habían catado el pastel de este recorrido 3 de Medinah.

También se sentía en la atmosfera la categoría de este campo  en el que se han disputado dos PGA Championship (1999, 2006), un U.S. Senior Open (1988),  tres U.S. Open (1949, 1975, 1990) y, por supuesto la inolvidable Ryder Cup de 2012.

Por ello la lucha de Medinah es una lucha de espíritus contra la memoria, contra pensar que todo está hecho porque alguna vez se hizo.

Eso tiene el presente. El presente siempre está solo. Como un jugador de golf. Como alguien – nosotros mismos  - que tejemos hoy el vestido que nos arropar-a mañana.

Ahí están con ese propósito lideres de nivel extraordinario que el domingo pueden estar con la mano en el pestillo de la gloria deportiva: Jon Rahm, Tony Finau, Rickie Fowler o alguno otro que el sábado sólo brillaba a medias.
 

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