EN EL CAMPO DEL TIGRE

Jon Rahm, en Bahamas, puede ganar y cerrar un gran año

El único español no se ha escondido y ha estado este viernes, tercer día de competición en el Hero World Challenge, con una gran concentración. Será el del sábado una gran ocasión.
Cuando Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en Bahamas, lo hizo en la isla  la isla de Guanahani (que él llamó San Salvador). Esa fue la primera tierra americana que pisó el descubridor. Poco podía imaginar ni en el mejor de sus sueños que un Tiger Woods fuese a montarse un pachanga de golf en las islas cinco siglos depués.

Y no una pachanga cualquiera, no. Una con 18 amigos, donde en vez de ganarse una cerveza se juegan un cheque de 3,5 millones de dólares (1 para el ganador), un trofeo y puntos para el Ranking Mundial.

Claro que la expedición española no conocía todavía el golf, en esto las fuentes históricas son unánimes. Interesaban las Indias, el oro y otras cosas de menos fuste.

Cuando con tono jocoso le he contado esto a mi primo Gonzalo, él, que venía de cepillar las crines a Flying Goose, su última adquisición angloárabe en SICAB, me ha soltado su teoría sobre las Bahamas (del español “baja-mar”) y el error del descubridor de América. He aquí sin enmiendas la “Tesis de Gonzalo”:

“Si la iluminada cabeza del genovés hubiera tenido la visión de un, por poner un ejemplo, Richard Branson (Virgin Group), habría promovido el turismo de calidad - ¡que yates se ven por la tele!-, habría organizado visitas de los reconquistadores de Granada, pactos con los vascos e incluso con los moros que luego tendrían petróleo. Pero sobre todo habría patentado el Hero World Challenge y sería el rey del mambo, bueno del Golf y, quizás Virrey de Augusta”.

.- Se nos escapan las mejores – ha añadido -. Cortoplacistas, eso es lo que somos los descubridores. O idealista hasta perder oportunidades como ganas de seguir. Ahora estaríamos los españoles dorándonos al sol de El Caribe por dos pesetas y media. Porque la peseta sería la moneda oficial del Imperio donde no se pone el sol.

.- ¡Ahí queda eso! – le he respondido; me ha dado las gracias pensando que celebraba su simpleza.

En fin Bahamas pasó por ser colonizada por varias tribus y naciones que durante siglos no dieron ese paso adelante por no ver el momio del turismo de calidad, supongo.

Ahora es fácil caer en la cuenta de la vieja y de la hucha para el que la trabaja. Por eso el espabilado de Tiger está ahí y se organiza su “pandillita” de golf, saca unos cuartos y además disfruta del golf.

Que es “pandillita” queda acreditado porque de los dieciocho que juegan quince son americanos y entre ellos los que jugarán la President Cup (Estados Unidos resto del Mundo, excepto Europa) de la que Tiger Woods es capitán por el equipo de su país. Los tres que restan son no americanos: Henri Stenson, Justin Rose y Jon Rahm.

Y lo estaban haciendo muy bien. En el tercer día, que fue este viernes, tanto el sueco como el español jugaron la primera parte del recorrido el Top 5, a no más de cuatro golpes del líder Patrick Reed al que le gusta este campo de Albany, en la isla de Nueva Providencia.

También parecía gustarle Gary Woodland que primero empató en cabeza con Reed y luego se quedó él solo cuando éste falló en el hoyo 11 cometiendo su primer bogey.

Un poco más tarde y por unos instantes, tras el eagle del hoyo 15, Jon Rahm compartía el liderato con otros cinco jugadores, todos ellos ganadores de, al menos un major. Y decimos por un instante, porque a continuación de Jon, fue Henrik Stenson, su compañero de partido, quien hizo birdie para ocupar el primer puesto de la clasificación.

Total que para la ronda final del sábado, el partido estelar está reservado para Gary Woodland y Henrik Stenson; antes que ellos irán jugando Tiger Woods y Justin Thomas y delante de ellos Patrick Reed y Jon Rahm.

Desde luego tenemos el peligro, siempre lo hay, de acostumbrarnos a lo bueno. Y lo bueno es el extraordinario juego del español. batiéndose con grandes estrellas, es el número 2 del mundo y en Bahamas está a sólo dos golpes del líder.

En cierto modo nos pasa como con la Historia de España que la hemos mal asimilado y  preferimos conformarnos. Gonzalo, mi primo no está lejos de la media.

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