A UN GOLPE

Un Henrik Stenson de primera deja segundo a Jon Rahm en Bahamas

La última jornada del Hero World Challenge, el torneo auspiciado por Tiger Woods en el recorrido de Albany, tuvo momentos estelares: Los únicos tres jugadores europeos lo mejor en el Top 5.
Jon Rahm era una baza probable para la victoria en New Providence, Bahamas. En los primeros nueve hoyos hacía -2 con una oportunidad que se le escapó de hacer eagle precisamente al hoyo 9. De sus contrincantes era muy destacable en ese momento de la ronda final la lucha por el liderazgo de Henrik Stenson y Tiger Woods; el americano término esos nueve con un total de -14 y el sueco -15.

El que había salido líder, Gary Woodland, iba mal por una precoz serie de bogey-doble bogey-bogey que le lastró durante muchos hoyos. Un descalabro importante porque se abría una brecha con los de cabeza.

De los jugadores que no acabaron bien antes de la última jornada hubo alguno que mostró una actitud admirable; por ejemplo Xander Schauffele que trabajaba el día con cifras de -4 y -5. Pero los que presentaron una mejor tarjeta en la jornada, -7, eran Tony Finau, Kevin Kisner y el tercero de los europeos, Justin Rose.

El día para el español era arisco, rugoso y áspero. Salía bien a calle, los largos golpes a green eran buenos pero se quedaban a distancias del hoyo que no le permitían los birdies. Le echó paciencia Jon Rahm, y eso que se sucedían los putts que no entraban por poco. En tiro con arco o a los dardos obtienes puntos por proximidad al centro. En el golf nada de eso; ya lo sabemos: o dentro nada. O embocas en menos golpes o no eres de los del premio.

Lo que digo, incluso así se colocaba a un sólo golpe y eso porque en el hoyo 14, por fin, entró un putt de media distancia. Era, quizás, lo que necesitaba el vasco para fortalecer su confianza. Porque después del 14, par 4, venía el hoyo 15, par 5 que para este “rahmbo” era una oportunidad manifiesta. Ya le hizo a ese hoyo eagle en la segunda y terceras jornadas. Pues no hay dos sin tres y volvió a hacerlo en la ronda final.

Ese putt era largo y con caída y embocarla le supuso alcanzar el liderato que, en ese momento, lo compartía con Henrik Stenson. Volvió el vasco a hacer birdie al hoyo 16 quedando líder en solitario. Acababa de hacer una proeza de birdie-eagle-birdie. ¿Quién podía discutirle la victoria?

El sueco.

Stenson venía en el partido de atrás y, tenía que pasar por ese hoyo 15, par 5. Una eficaz salida a la derecha de calle. Luego, con una madera 5, se metió de segundo golpe en green. Fue un golpe espectacular, efectuado con maestría en el crucial momento en que se necesita para establecer jerarquía. La bola rodó hasta la cercanía de la bandera y con un fácil putt estableció el -18 en la pizarra.

Jon había hecho su trabajo. El par en los dos hoyos finales le dejaba líder en Casa Club.

Pero a Henrik Stenson, veterano y astuto, le bastaba terminar con pares esa vuelta para llevarse el trofeo del Tigre. Eso hizo con el sobrio andar de un vikingo que sabe que no hay enemigo en el horizonte.

La justa victoria del sueco ponía fin a las veces que había terminado segundo en la misma prueba. Y nos devuelve a los aficionados la esperanza de volver a ver en lo alto a este luchador.

No hay mucho consuelo, pero Jon Rahm supo jugar los cuatro días al nivel de lo que es: el Nº 2 del Mundo, desde hoy más cerca del nº 1.

Cuando ya estaba a punto de enviar el texto tal cuál para su edición, ha entrado en mi biblioteca el primo ecuestre, Gonzalo, para beberse mi whisky y ponerme al día sobre sus “consideraciones” históricas. Ya el otro día, si se acuerdan, la tomó con Cristóbal Colón por no haberse quedado en la primera isla que había pisado en América, San Salvador, y haberla explotado con “turismo de calidad” y golf.

Hoy me ha hablado como si yo fuera uno de sus caballos para decirme al oído que peor fue lo de Magallanes y Elcano que, “torpemente” – me dijo-, se fueron a buscar especias. “Una pérdida de vidas, tiempo y dinero” – añadió -, cuando con un par de casinos y dos hoteles de playa con campo de golf se hubieran hecho de oro.

Esa es la tesis del romántico y espiritual de mi primo más cercano a los caballos. Debo advertir dos cosas: primera, que este señor tiene el mismo derecho de voto que usted. La segunda es que tengo la sospecha de que además de darle al whisky de mi biblioteca se fuma el heno de los caballos. No encuentro otra explicación a sus académicos avances.
Haz un imperio para esto. O mejor, aplaudamos al español bizarro, Jon Rahm.

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