DÍA DE BONANZA

El francés Victor Perez lidera Valderrama; Sergio García a un golpe

Sergio García, en términos golfísticos es el amo del rancho Valderrama. (Foto: Bosco Martín)
Sergio García, en términos golfísticos es el amo del rancho Valderrama. (Foto: Bosco Martín)
Más benévolo que lo esperado el recorrido ha permitido que 51 jugadores ganen al campo. Entre ellos, además Pablo Larrazábal, Adri Arnaus, Jon Rahm, Álvaro Quirós y Santiago Tarrio Ben.  
A las 13:10 Sergio García impulsaba por última vez en la jornada la bola con su putter para terminar -5 y quedar colíder en Casa Club: una vuelta sin ningún error. Él defiende título en Valderrama. Ese título de Campeón del Valderrama Masters (Ahora, Andalucía Masters) es para él como un virreinato: lo ha ganado los dos últimos años.

Socio de Honor del Club, se conoce el campo a las mil maravillas, y además le gusta. Observando como mira el corto horizonte del campo de prácticas, es tal que Ben Cartwright mirando sus vastas posesiones de La Ponderosa en la legendaria serie Bonanza.

A Sergio le faltan el caballo, los cuatro hijos más buenos que el pan, un sombrero vaquero y un pañuelo al cuello. Pero la mirada y el sentido transcendente son el mismo. Pensándolo bien, si adopta a Jon Rahm, éste puede hacer de aquel hijo fuerte y bonachón - ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí!: Eric, pero le llamaban Hoss – y a lo mejor puede coger a Adri Arnaus como Adam, el prudente hijo mayor.

Sergio, en términos golfísticos es el amo del rancho Valderrama (de la Sociedad Anónima sus socios), y además ya iba de líder en Casa Club. Esto le duró cincuenta minutos, justo hasta que Victor Perez - sin tildes: este joven es francés- , puso el -6 en la pizarra.

Ese guarismo se mantuvo el resto de la jornada. Nadie lo mejoró. La tarde debió endurecer algo los greens o la galbana mediterránea se filtraba entre los intersticios de los elementos del swing. Aun así se vieron cosas hermosas como el eagle de Jon Rahm en el hoyo 11.

El antiguo recorrido de Las Aves del que el capital de Jaime Ortiz Patiño y la genialidad de Robert Trent John Sr. sacaron este Valderrama de ensueño tiene esfuerzos de pesadilla. Enseguida que se endurece la bermuda la bola no se para. O el rough engañosamente bajo te provoca una pifia como le ocurrió a Pablo Larrazábal en su último hoyo con un chip de apariencia simple que no quiso llegar al green y le costó un doble bogey y perder el segundo puesto.

Pero en realidad pocos pretextos hay para no haber hecho el par en el primer día del Estrella Damm N.A. Andalucía Masters. ¿Acaso el calor? Pues ni eso: en una península con 242 avisos meteorológicos por altas temperaturas el recorrido de Valderrama habría pasado por un benévolo rincón del Paraíso si no fuera por un poco de humedad.

El campo estaba para ganarle y lo hicieron 51 de los 156 jugadores que habían tomado la salida. Cifra tan alta de jugadores ha sido objeto de chanza y animado jolgorio entre los entendidos y calificada como un insulto para los puristas valderramienses que presumen de un campo difícil, semejante a Augusta National.

C’est la vie, mes amis! que diría Perez el líder de la jornada. Lo difícil quizás este por llegar, pero la dificultad pasa mientras la belleza permanece.

Valderrama es bello, pero de engañosa hermosura que no te permite relajarte. Es como esa prima de ojos grandes y sonrisa atrayente que te propina un zasca en cuanto crees que todo el campo es orégano. No sé en quien estaría pensando. Pero aprovecho el ejemplo para decir que mi prima Margarita sigue por allí paseando beldad y glamour por la carpa VIP de hospitalidad y me ha contado cosas.

Por ejemplo, que un amigo de nuestro Club se ha sacado una foto con John Paramor, el comandante de los árbitros del European Tour. La noticia no es la foto, sino que, excepcionalmente, no le ha penalizado por posar con árbitros en el ejercicio de sus funciones.

Jajajajaja – se reía por teléfono la más bella de las primas -: todo un ejercicio de benevolencia, viniendo del Maestro Cicuta del Circuito Europeo.

Veremos en qué para todo esto. No sabemos si el canto de Victor Pérez, nacido hace 26 en el Alto Pirineo y residente en Biarritz, es el del cisne, o si, por el contrario, tiene que entonar aquella canción, France, de Mike Oldfield: Don't you know you're/Never going to get to France.

Sí, veremos. Si se levanta el viento y el sol pega como pegaba este jueves en media Península rodarán la bolas como cantos y las cabezas como ruedas, metafórica y deportivamente hablando.

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