BURLA A EISENHOWER

Cuando Fidel Castro jugaba al golf con Che Guevara

La Revolución Cubana y los palos de golf. (Foto: Alberto Korda/CD/ABCnews)
La Revolución Cubana y los palos de golf. (Foto: Alberto Korda/CD/ABCnews)
Como informa Hosteltur: "La empresa estatal Cubagolf ha aprovechado la reciente flexibilización de las leyes de inversión extranjera para dotar a la isla de al menos cinco instalaciones de nivel internacional".
Desde el campo de Varadero Golf Club hasta ahora en Cuba ha llovido mucho. Aquí también, el otro día.
 
Caía agua a mares. Nuestro partido de golf  terminó en el hoyo 3 y se refugió en la Sala de Juegos, junto a la Terraza Este de la Casa Club. Nos habíamos duchado, más por necesidad de calor que por lavarnos.

Y nos sentamos a la mesa de dominó, deporte de invierno en el que tengo menos habilidad que en golf, lo cuál ya es una marca. Mis capacidades para este juego de mesa son del mismo tenor que las de Belén Esteban para llevar la embajada de la Santa Sede.

El hecho es que no sé si por compasión o por necesidad – éramos sólo cuatro -  mis compañeros me admitieron a la partida.

Nota 1: en dominó está bien dicho partida; lo que en golf se juega se llama partido; es correcto, lingüísticamente, llamar partida a la del dominó a la salida de viaje, a la partida de  caza y a la partida de cabr….; pero nunca a un match de golf. Fin de la Nota 1.

Pues a lo que iba; llevábamos ya un rato con eso de “pongo ficha, paso, ahí va, me doblo”, cuando uno de los sénior huidos del chaparrón entró para alterar el rutinario golpeteo del marfil sobre la caoba.

.- ¿Qué os parece lo de la muerte de Fidel Castro?
Y cada uno fue dando su opinión sobre este sujeto al que ninguno de nosotros había tratado. No exagero al decir que entre los presentes nadie era partidario. La tertulia iba ampliándose con nuevas incorporaciones de gente con su cerveza, su Martini o su caldito caliente.

Y a mí, que ya me cuesta centrarme con el silencio, el barullo me costó irrecuperables pérdidas merced a un “cierre eléctrico”.

Nota 2: “cierre eléctrico”: dícese de la acción y efecto de cerrar una partida de dominó – poner una ficha que impide que se pongan más ya que la que se ha puesto es la última de su numeración -, y hacerlo sin sopesar las piezas que todavía quedan en manos del resto de jugadores, es decir, sin encomendarse ni a Dios, ni al diablo; por pura intuición, acaso estimulada por una neurona libre de prejuicios que actúa bajo el principio de que si existen la meigas, también puede un golpe de fortuna de alto voltaje ser favorable al audaz cerrador del juego. Fin de la Nota 2.

Es precisamente esa fuerza eléctrica de la intuición la que da nombre a esta variedad de la temeridad. Discuten los exégetas sobre el origen del cierre eléctrico y su extensión en Occidente. En cualquier caso la subespecie de “cerrador eléctrico” es hoy por hoy una especie protegida.

También es objeto de discusión si la capacidad para actuar con cierre eléctrico es congénita o se adquiere por contagio, por emulación o por inspiración. Lo que es cuestión pacífica es la probabilística: “probabilidades de que un cierre eléctrico sea exitoso”. Es prácticamente unánime la ciencia: 1 frente a 100.000.

Dejamos para otra aportación la derivada, “entonces, ¿por qué aún hay jugadores que practican el cierre eléctrico”.

Y esa era la pregunta que debía estar haciéndose mi coequipier cuando por mi cierre eléctrico perdimos la partida con una cosecha, sólo en esa mano, de 97 puntos. Su cejas se enarcaron, extendió los brazos como virgen de cuadro de Murillo y movió la cabeza a derecha a izquierda con gesto de conmiseración. Luego añadió:
.- No pasa nada, amigo… si esto no es más que un juego.
.- Sí – añadió uno de nuestros dignos contrincantes -; se llamaba dominó, pero podemos llamarlo “los pájaros contra las escopetas”.

En fin para hacer olvidar mi error llamé la atención de todos sobre la actualidad, es decir, sobre una característica poco conocido del cruel comandante recién fallecido.

.- ¿Sabíais que jugaba al golf?
.- ¡No es posible! - Se admiró el que sorbía caldo calentito.
.- Hay foto, amigo – sentencié yo.
.- Sí, pero esa foto está sacada de contexto – añadió otro tertuliano próximo ideológicamente a eso que se llama progresismo -. De hecho, el gobierno de los Estados Unidos ya había decretado la suspensión y la redistribución de la cuota de azúcar de Cuba, después de que la Revolución aprobara la Ley de Reforma Agraria. El juego de golf fue una oportunidad para una foto con el verdadero propósito de burlarse de Eisenhower.

.- Pues mira lo que dice CBS Sports – terció un joven con el iPad y Google activado en la mano; y nos leyó -: “Un emprendedor periodista de Associated Press extrajo la verdad de un caddie de dieciséis años, que llevaba las bolsas de golf de Castro. La puntuación de Castro fácilmente excedió los 150 golpes, dijo el portavoz. Guevara derrotó al dictador con 127.

.- Puede ser – intervino otro sénior en tertulianés -; pues por lo que yo sé el golf se prohibió en Cuba poco después de que Fidel Castro perdiese un histórico partido con Che Guevara en 1962, quien había sido caddie en su juventud en Argentina.

Mal perdedor, el comandante convirtió uno de los dos campos de golf de La Habana en un colegio militar, y el otro en un colegio de arte. Pero en el 2013 el gobierno dio permisos para construir un nuevo y enorme complejo de golf, prometiendo “toda una nueva política para aumentar la presencia del golf en Cuba”.

.- Buen descendiente de gallegos, podría Castro perder al golf, pero en dominó sus cierres sí que serían eléctricos – rió el último interviniente, mientras yo me deslizaba a la cafetería en busca de un Cuba libre.

Libre de verdad.

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