VIENTO DEL SUR

Brooks Koepka gana por poderío el WGC-FedEx St. Jude

Brooks Koepka, un centurión tranquilo, ganó en Memphis. (Foto: @WGCFedEx)
Brooks Koepka, un centurión tranquilo, ganó en Memphis. (Foto: @WGCFedEx)
Mientras sus competidores directos, Rahm o McIlroy, apenas podían mantener el par, hizo un recorrido con cuatro birdies sin errores, manteniendo el rostro inmutable de un centurión en día de asueto.
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Bubba Watson había avanzado fuerte cuando empezaba su vuelta el partido estelar: ya estaba a dos golpes de Rory McIlroy y a uno de Brooks Koepka.

Jon Rahm en su hoyo 3 se pegaba al segundo puesto y se ponía a dos golpes del líder. Eso tenía mérito, pero más lo tuvo salvar el hoyo 1, donde se había dejado un putt de cuatro metros al que le daban un 23% de probabilidades de embocar.

Ese porcentaje suele expresar la media de todos jugadores del  Circuito. Pero, eso sí, en todo tipo de greens, inclinaciones y condiciones. Y sin contar con la presión. Jon, no podía fallar ese putt sin añadir un plus de tensión para el resto del recorrido.

Su misión, si se puede decir de ese modo, era hacer birdies al principio – nunca bogeys – antes que los del partido estelar comenzasen a hacer ellos birdies. Misión que cumplió enseguida.

Asentado su juego, se trataba de seguir presionando, de hacer ver a los que venían detrás, que tendrían que estar vigilantes. que él no se vendría abajo. Y los de atrás debieron ver el peligro. Sobre todo Brooks Koepka que en el hoyo 6 ya iba líder con -3 en el día y dejaba a Rory McIlroy a dos golpes.

Y miraban al cielo. No sé si rezaban. No hubiera estado de más, pues como dice Trici, esposa de mi primo Gonzalo, “una plegaria nunca sobra”. Pero no, miraban al cielo como los pilotos de veleros, oliendo con los ojos el aire. Viento del Sur – Southwind, se llama el campo – era lo que empezaba a soplar.

Sobre la influencia del viento en el ánimo de las personas se ha hablado y escrito. Cerca de donde vivo, en la costa de Cádiz, el viento de Levante es perfecto para el surf, para el windsurf, pero demoledor para trabajar. Y devastador para el trabajo intelectual.

“Con los pies fríos no se piensa bien/Si es un castigo, yo me lo busqué” cantaban en su “Estrella Polar” los de Pereza. Pero escribir algo sensato con viento de Levante sólo podía hacerlo gente de bien y de paciencia infinita como José María Pemán.

Sin embargo, el viento del Sur con aromas atlánticos debe favorecer la lírica y el juego del golf. Eso en estas latitudes, porque en Tennessee hay que saber hacerlo. Lo del golf, no lo de escribir.

“South Wind” es el nombre de una sibilante tonada irlandesa, que llena de serenidad el alma, como las viejas baladas viendo arder los troncos. Y “Viento del Sur” era una canción que no he encontrado y que una tía mía, no tía Alicia, cantaba con gran armonía en las reuniones de la familia ampliada. Quizás por eso me sabe a mazapán y pasas navideñas.

Los esfuerzo de Jon Rahm no se materializaban, como si a su juego le hubiera adormecido la brisa sureña. Iba -2, más o menos, mientras un hombretón tan fuerte como él, Brooks Koepka, ostentaba el liderato con cuatro birdies sin errores. Luego serían -5.

Qué seguro es este hombre. Cómo juega haciéndolo parecer fácil. También cuando se equivoca o no tiene buen día mantiene el rostro inmutable de un centurión en día de asueto.

Sin embargo, no hay que olvidar la vuelta de Webb Simpson, -6, que era la mejor vuelta de la ronda y asentaba en Casa Club su liderazgo con un total de -13.

Iba terminando el día y ni Jon Rahm, ni Rory McIlroy conseguían inquietar al  líder del momento. Hay día que con golpes razonables las bolas hacen locuras. Son cosas de milímetros, de pocos grados de la dirección o de ajustes prácticamente insignificantes. Pero eso le ocurrió al norirlandés y eso le ocurrió a Jon Rahm. Poca cosa sí, pero muy valiosa cuando se pierde.

Los niños del Hospital de St. Jude, cuyas pinturas ilustraban los petos de los caddies, ya tienen un nuevo héroe. Brooks Koepka, un centurión tranquilo, pone la música aquí en Memphis. Música de marcha para un desfile militar sin oposición en este  TPC Southwind.

Y un héroe que en la temporada gana, con este WGC-FedEx St. Jude Invitational, su tercer torneo. El no necesita lo que pedía la canción “Memphis”, de Elvis: “Dame información de larga distancia de Memphis, Tennessee/Ayúdame a encontrar la fiesta intentando contactarme”.

Brooks está contactada, conectado y, probablemente, lanzado hasta las estrellas. Aquí. además de él las estrellas eran los niños, decenas, que gracias a los benefactores de este torneo han salvado su vida de la terrible enfermedad. No es necesario nombrarla.

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