LA PREVISIÓN EN EL GOLF

El AT&T Pebble Beach, paraíso del golf, un espectáculo para la vista

Primera victoria de Nick Taylor desde 2014. (Foto: @PGATour)
Primera victoria de Nick Taylor desde 2014. (Foto: @PGATour)
Un torneo y más si es el AT&T Pebble Beach PRO-AM se prepara hasta el detalle. No basta la experiencia. Todo meticuloso cuidado desde meses antes. Perfección y previsión riman no sólo en lenguaje.
Desde el minuto uno del año anterior, la organización dio pasos para el perfecto estado del campo. En temas de personas no hay soluciones buenas de última hora. Y en los agronómicos no las hay ni buenas ni malas. La hierba no llueve, la hierba no es chicle que se estira. La Naturaleza tiene sus días, sus tiempos y sus desarrollos…naturales.

Algo así pasa con la Feria de Sevilla. Y usted lector se preguntará, ¿qué tiene que ver la Feria de Sevilla con un blog de Golf el fin de semana que se está jugando Pebble Beach?
La respuesta es Margarita. El motivo un viaje al centro de la ciudad de hace un mes. Y usted lector, lectora empieza a perder la paciencia.

Me explico. La más bella prima de la familia y de cien mil familias, mi querida prima Margarita decidió lo que decide cada año:  hacerse un traje de gitana para la Feria.

El traje de gitana (nunca “de faralaes”) es el traje regional de Andalucía y, por ende de Sevilla donde Margarita, hermosa criatura, tiene fijado su domicilio fiscal y su señorial residencia. Algún no andaluz puede pensar que es cosa caprichosa hacerse anualmente (aunque fuera bienalmente) un traje regional.

Eso es así porque fuera de esta tierra de María Santísima se ignora que el traje de gitana (nunca “de faralaes”) es el único traje regional sujeto a moda. Sí, cada año ese largo vestido con volantes experimenta modificaciones: más volantes, menos volantes; más largo, largo Chanel; manga corta, manga francesa; escote cerrado, escote en punta; topos grandes, topos muchos y pequeños, etc., etc... Y luego los colores: malva, rosa, heliotropo, negro (siempre de moda), verde oliva, rojo Ferrari; bueno, este último no lo he visto.

Entonces, la similitud con Pebble Beach salta a la vista. Lo mismo que en el golf hacen falta meses para preparar el campo, en una familia de las clases media y alta de Sevilla, el vestuario de Feria requiere un tiempo para ser elegido, comprado, confeccionado, rectificado y , finalmente, puesto a disposición.

La segunda parte es que una adecuada selección de tela una mujer es incapaz de hacerla sola y en secreto. Al menos, si la confección es de costurera propia, a la compra de la tela tienen que ir dos. Me recuerda a los guateques de mi juventud primera, cuando iba con otra prima: al cuarto de baño para retocarse el maquillaje siempre iban mujeres en pareja. No me pregunten el porqué, ni por qué, salían de ahí riéndose y con mirada de picardía. El cerebro de dos mujeres, como habrán comprobado, me sobrepasa.

¡Ir en pareja a hacerse un traje! Yo jamás he ido con otro hombre a comprarme nada, y menos un terno: aprovecho mis viajes a Bilbao o a Londres (Savile Row) donde mis sastres y yo mismo nos bastamos para concertar el color, corte y si será sencillo o de chaqueta (nunca “americana”) cruzada.

El caso es que a mitad de enero me vi víctima del enredo y yo sólo – Gonzalo estaba en París comprando un caballo – hube de acompañar a Tricy esposa de éste (de Gonzalo, no del caballo) a Almacenes Julián López. AJL es un vasto edificio del centro de Sevilla con ¡cuatro plantas! llena de telas. “¡Una delicia, querido!” soltó Tricy. “La peste”, pensé yo.

Al final, no fue tan horroroso. Tuve dos horas de asueto para ir a la cercana calle Tetuán a comprar libros. Adquirí tres: uno de autoayuda “El cociente agallas” del Dr. Mario Alonso Puig y dos de P.G. Wodehouse que no tenía en mi surtida biblioteca. “Picadilly Jim” y  “Guapo, rico y distinguido”.

Cuando el chofer y yo fuimos a recogerlas nos señalaron tres bultos que pesarían su buen media tonelada. Cuando vieron mi cara de asombro y mis enarcadas cejas las dos dijeron al unísono.
.- No digas nada: un traje de gitana necesita mucha tela.
¡Vaya tela!, pensé yo, tendré que preguntar a mi sastre cuanto pesa mi príncipe de Gales con chaleco y todo.

Total que hoy al ver rodar las bolas de golf por el precioso paraíso de Pebbles Beach me he acordado que allí estará mi preciosa prima Margarita. Invitada a jugar el PRO-AM, declinó la invitación porque no iba llegar puntual: una escala en Nueva York se interponía: Era urgente para ella poner a recaudo valores ingleses una vez consumado el abandono del Reino Unido de la Unión Europea.

No habiendo pasado el corte establecido en -2 el único español, Rafa Cabrera Bello, del AT&T en su última jornada causaba alegría ver peleando arriba a dos jugadores semidesaparecidos: Phil Mickelson y Jason Day.

Phil con 49 años y el australiano, felizmente recuperado de sus lesiones, han sido un brillo acogedor como el de la espuma pacífica de Spanish Bay. Bonito nombre para una bahía. Pero finalmente fue el canadiense Nick Taylor (-19) quien se llevó el gato al agua ganando por primera vez desde 2014 y además una prueba regular del PGA Tour de una prestigio extraordinario. Un trofeo de esos que todos quisieran tener en sus vitrinas.

He quitado el sonido y he puesto sevillanas y me he servido una manzanilla a la salud de ustedes y de Margarita.

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