EL INFIERNO VERDE

En agónico final, Nicolas Colsaerts gana el Open de Francia

Nicolas Colsaerts volvió a ganar 2.709 días después. (Foto: @EuropeanTour)
Nicolas Colsaerts volvió a ganar 2.709 días después. (Foto: @EuropeanTour)
Tenso final en el campo que fue sede de la última Ryder Cup. Hubo tres líderes en los locos cuatro hoyos finales. Las lágrimas de la victoria limpiaban los siete años de polvo y sequía del vencedor.
Sólo cinco españoles acudieron a jugar el Open de Francia y no hicieron muy buen papel: José María Olazábal, Adrián Otaegui y Nacho Elvira no pasaron el  corte. Los otros dos, Gonzalo Fernández Castaño (+6) y Alejandro Cañizares (+2),  no mejoraron el puesto cuarenta.

Sorprende un poco que siendo un país fronterizo sean tan pocos lo jugadores españoles presentes. No hay, aparentemente, nada objetivo que lo justifique, pues estando a un mes de la terminación de la temporada 2018/19, puede haber cosas ganar y pocas a perder.

El Open de Francia se ha jugado en Le Golf National, un campo situado en Guyancourt, cerca de París. En el hotel del campo me hospedé en una vida anterior, ya que la empresa para la que rendía servicios tenía allí unas importantes instalaciones de ingeniería. Su aspecto aquel día no era atrayente: una extensión yerma y húmeda. Ni arbustos ni árboles en varias leguas. Y yo tenía frío. Y algo de trabajo, todo hay que decirlo.

Todo lo contrario que mi prima Margarita que se hospedaba esta semana en París, por cosa de sus inversiones. Lo asombroso de la más hermosa de mis primas es que tiene en infinidad de ciudades pretextos para desaparecer de nuestra ciudad. Y además le invitan a los “opens”, “masters” y demás “events”.

En este caso el Abierto de Francia, sostenido principalmente por  el administrador de activos más importante de Europa. Se trata de Amundi, fundada por Crédit Agricole y Societé Générale, que mueve una cegadora cifra de  más de un billón de euros en activos. Alguno de ellos de mi prima. No sé si ha sido Yves Perriere, el CEO, o algún otro avispado el que ha llamado a ese portento de la naturaleza que es mi  prima Margarita.

El caso es que ella me pone un whatsapp desde el Hotel Ritz (15 Place Vandôme) para profundizar en el estado del gremio de hostelería europeo.

.- Primo, mejor que no hayas venido: los croissants no son lo que eran - se despacha.
Cortés que es uno, le respondo.
.- C'est clair, cousin: mieux vaut essayer de biscuits, petits fours, cake marbré et madeleine de ta enfance; los hace el  pâtissier  François Perret. Una joya. Y dale doble propina, que yo no le di la última vez.
.- Eres un incordio, primo. Pero bueno te llamo ahora por teléfono y te cuento lo divertida que ha sido la ronda final del Open de France (ella lo dice en francés).

Y esto es, casi textual, lo que  me ha contado:
Te lo juro, primo, por la cobertura de mi móvil, ha sido lo más de lo más. O sea como super fenomenal y tal.

Resulta que estaba con René, ya sabes de Banca Suiza, (yo no sé nada de ese tipo, pero he seguido la audición sin chistar) tomando una copa de champán en la carpa de hospitalidad y me ha sugerido.
.- On y va, cherie. Podemos ver los últimos cuatro hoyos de los partidos estelares.
Y eso hemos hecho primo (yo he seguido en silencio, pero muerto de ganas de saber por qué ese lechuguino helvético, llamaba a “cherie” a quien no es su prima). Lo hemos pasado bomba.

¿Sabías que los hoyos de Le Golf National tienen nombre? Seguro que no. Pues el Hoyo 15 se llama “Le juge” – El juez-: ¿no te parece curioso? Pues “El juez”, es recto jajajaja pero su agua de la derecha se tragó el alegato en forma de bola de George Coetzee que acababa de arrebatar el liderazgo al belga Nicolas Colsaerts por hacer éste doble bogey ante ese mismo “juez”. El sudafricano volvió a tirar al agua su bola de approach a green y salió de ahí con los grilletes de un triple bogey y una cara que no invitaba a pedirle unos chelines.
El hoyo 16 se llama L’appel – La llamada-, no sé por qué, ni tampoco lo sabía René. Lo curios que justo en ese hoyo le ha sonado el móvil a una madame. Qué divertida coincidencia, ¿verdad?

Pero seguían los subibaja de la clasificación al compás de los nombres de  los hoyos. Po ejemplo el 17 se llama “Le veredict”, lógico si otro se llama “El juez”. Pues bien, el veredicto inapelable supuso para Joackim B. Hansen la pérdida del liderato que ostentaba en ese momento. No fue cárcel, fue un doble bogey que ponía en prisión provisional sus posibilidades.

El que había salido líder, el belga Nicolas Colsaerts, encaraba el final con un golpe de ventaja. Fue tan cruel para todos ellos el camino de los últimos cuatro hoyos que hasta un espectador se preguntaba si es qu nadie quería ganar: los fallos se sucedían, primo. Los nervios se tensaban. El belga, pobriño, cogió calle en el hoyo 18. Este hoyo es apodado “La foule” – La multitud -, no sé si por la gente esperando en green o por la multitud de dificultades que acechan al temeroso jugador.

Finalmente Nicolas Colsaerts, cogió green de segundo golpe y se le vio sonreír. Y después llorar, pero de emoción, cuando embocó el putt de la victoria.

¿Sabías, zoquete, que es su tercera victoria en el Circuito, pero que llevaba siete años sin ganar?

Bueno, primo, me tengo que vestir para cenar con René y sus amigos en Epicure (112 Rue du Faubourg Saint-Honoré), así que deja de entretenerme. Au revoir, cousin!
Ahí queda eso.
 

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